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Ensayo museográfico núm. 3 (medios de cambio)

Arnold Belkin, Bill Brandt, Haris Epaminonda, Juan Genovés, Pedro Reyes, Larry Rivers, Rufino Tamayo, John Chamberlain, Günther Gerzo, Jan Hendrix, Beom Kim, Armando Morales Sequeira, Pablo Picasso, Gio Pomodoro, Alexandr G. Yastrebenetsky, Boris Belsky, Victor Apujtin, Pavel G. Tatarnikov, Konstantin G. Chmutin, Vladimir Y. Filipenko

Exposición Pasada

09 abril 201627 abril 2016

El ensayo museográfico núm. 3 (Medios de cambio) es un escenario especulativo que propone una colección de obra gráfica rusa, realizada durante los años ochenta y principios de los noventa por artistas asociados a la Casa Central del Artista en Moscú, como respuesta a la inminente caída de la Unión Soviética. La estrategia es implementar la serie de grabados como artefacto que articula relaciones entre diversas obras de la colección del museo. Este ensayo es un posible desenlace de la tensión entre posturas o gestos políticos y una situación biográfica. De la misma manera, parte de la reproductibilidad del grabado para pensar la materialidad de varios soportes plásticos como arena política.

En 1990, Rufino Tamayo (1899-1991) hizo un viaje a Moscú y Leningrado con motivo de una exposición de su obra, curada por Raquel Tibol. Al haber vendido todos los ejemplares del catálogo de esta muestra, se encontró con una importante cantidad de rublos que, dada la inestable situación política de la entonces URSS, era imposible cambiar a otra moneda o gastar durante una estadía tan corta en aquel país. La curadora sugirió comprar una carpeta de gráfica rusa para así disponer del dinero de alguna forma. Con el paso de los años y después de varias investigaciones realizadas, se han encontrado pocos datos concluyentes sobre los grabadores y sus trayectorias.

Es así como estas piezas quedan suspendidas en una transacción monetaria, misma que fungió como solución a un apuro personal del pintor y coleccionista. La carpeta existe entonces en una tensión latente que involucra aspectos estéticos, biográficos y políticos. Anegada en sus incógnitas, la carpeta rusa señala otros sentidos en los que la colección del Museo Tamayo puede leerse. Juzgar su valor artístico es un tema independiente.