Arquitectura

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El Museo Tamayo se encuentra dentro de la primera sección del Bosque de Chapultepec. Rufino Tamayo siempre estuvo muy interesado en que el recinto que albergara su colección de arte estuviera dentro de esta área tan importante para la calidad de vida de la Ciudad de México.

El gobierno de la Ciudad de México autorizó ceder una parte de terreno del Bosque de Chapultepec, donde anteriormente se localizaba el Campo Azteca de golf. Fue entonces cuando el artista convocó a los arquitectos mexicanos Teodoro González de León y Abraham Zabludovsky para que diseñaran el edificio que se convertiría en una pieza más de la colección.

Los arquitectos realizaron un intenso proceso de investigación que incluyó, entre otros aspectos, la visita de un gran número de museos alrededor del mundo. El diseño comenzó en 1972, mientras que la construcción arrancó hasta 1979 y concluyó dos años después, en 1981. El resultado: un edificio que, tanto por las particularidades de su diseño como por las soluciones plásticas y funcionales que integra, hizo merecedores a González de León y a Zabludovsky al Premio Nacional de Ciencias y Artes, en el rubro “Bellas Artes”, en 1982.

Considerado como uno de los pocos ejemplos en México de arquitectura contemporánea destinada desde su proyecto original a la labor museística, el edificio se incorpora armónicamente al entorno gracias a su forma piramidal, lo que remite a la herencia arquitectónica prehispánica.

El edificio no es un cuerpo que invade el bosque, sino que se integra al terreno que lo rodea en virtud de su estructura de varios niveles que se concentra sobre sí misma en volúmenes ciegos de concreto escalonado hacia el centro, que al estar disimulados dan la sensación de que el edificio brota del suelo. Para lograr esta integración, los arquitectos incorporaron taludes con vegetación. Estos últimos son parte fundamental de la composición del edificio y establecen la relación primordial con el Bosque de Chapultepec, creando la impresión de que el museo emerge del suelo.

En la construcción del edificio se empleó, principalmente, concreto armado con piedras de mármol blanco, así como cristal y madera para los pisos. Se puso especial atención en el diseño de los espacios interiores que, iluminados con luz natural y artificial, crean diversas atmósferas que intensifican la relación del visitante con las obras de arte.

Ampliación del Museo

Después de más de 30 años de vida, el Museo Tamayo cerró sus puertas durante un año (agosto, 2011 – agosto, 2012) para su remodelación y ampliación arquitectónicas. Para fortuna del museo, el arquitecto González de León, uno de los autores originales del edificio junto con Abraham Zabludovsky, fue quien creó e implementó la intervención del edificio, permitiéndole retomar una de sus obras más preciadas y estudiarla detalladamente.

El Museo Tamayo Arte Contemporáneo reabrió sus puertas el domingo 26 de agosto con espacios e instalaciones nuevas y remodeladas para ofrecer más exposiciones, facilidades y oferta de actividades, encaminadas a generar, en niños, jóvenes y adultos, una experiencia transformadora y formativa en torno al arte contemporáneo.

Con la ampliación, el museo creció 30%, conservando su emblemática forma y estética. En palabras de González de León: “se prolongaron las mismas formas, como el crecimiento de una planta, le salieron nuevas ramas al edificio con el mismo espíritu plástico por fuera.”​