COLECCIÓN - pieza audiovisual
Music for 429 megaponeras [Música para 429 megaponeras], 2017
Amalia Pica (Neuquén, Argentina, 1978)
Video 02’17’’
Por: Pamela Desjardins - Curadora asociada

En Música para 429 megaponeras, la artista argentina Amalia Pica muestra el segmento de una hilera de hormigas, cada una de las cuales es numerada al entrar a cuadro. Este conteo de Megaponeras analis, una de las hormigas más grandes del mundo que habita en África subsahariana, remite al paso del tiempo, y a cómo el acto de contar puede convertirse en una actividad para “matar” o “quemar” el tiempo. 

Este video fue realizado en colaboración con el artista y cineasta mexicano Rafael Ortega y forma parte de una serie de trabajos que Pica produjo durante una residencia artística que realizó en 2014 en el Parque Nacional Gashaka Gumti, una reserva natural en Nigeria. La residencia es una iniciativa del Proyecto de Primates de Gashaka (Gashaka Primate Project), fundado en el 2000 con el objetivo de entender las interacciones entre primates y su entorno natural.

Durante su estadía en Gashaka Gumti, Pica observó el comportamiento de chimpancés y babuinos protegidos en la reserva. Un aspecto singular de estos chimpancés es que fabrican herramientas de ramas, que utilizan para cazar insectos de los cuales se alimentan, entre los que se encuentra la Megaponera analis. Tanto la fabricación de herramientas como la caza de insectos no son comportamientos instintivos sino que se aprenden y transmiten de una generación a la otra. Dado el poco valor nutricional de estos insectos, los períodos en los que cazan son muy extensos.

Amalia Pica centra su práctica en los procesos, relaciones, objetos y sistemas involucrados en la comunicación y en la transmisión de mensajes, su entendimiento, pero también su desentendimiento. En este caso, la transmisión de conocimiento entre los chimpancés señala las similitudes con los vínculos que generan los humanos en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

En Música para 429 megaponeras, la imagen es acompañada por una composición que el músico argentino Rigo Quesada creó de manera sincronizada con el movimiento de las hormigas. Además de homenajear al ingenio de los chimpancés, uno de los parientes más cercanos a los humanos, el conteo de las megaponeras se convierte en un espacio creativo para el uso del tiempo, que cobra un valor particular en un momento en el cual las dinámicas y las rutinas habituales de las personas se encuentran en pausa y a la espera, generando otras formas para pasar el tiempo.

Esta obra fue adquirida gracias al apoyo del Programa de Adquisiciones de Museos Internacionales de arteBA 2019