14.MAY.2020 / colección
Encuadres: Pablo López Luz y Lake Verea
Por: Andrea Valencia - Coordinadora de exposiciones

La fotografía es una disciplina con una lógica propia dentro de las artes visuales. Desde sus inicios, una de sus ramas más importantes se ha distinguido por funcionar como herramienta de documentación. No obstante, también sabemos que es la perspectiva única de quien mira por el visor de la cámara lo que moldea y captura ese fragmento de realidad, limitada por el encuadre de la imagen final. 

En la colección del Museo Tamayo se encuentra una gran variedad de ejemplos de fotografías que utilizan la documentación como método artístico. Sin embargo, cada lente cuenta con estrategias propias y métodos radicalmente distintos. Dos ejemplos relevantes de analizar por la particularidad en sus estrategias, son los lentes del fotógrafo Pablo López Luz (Ciudad de México, 1979) y el del dúo Lake Verea (Francisca Rivero-Lake Cortina, Ciudad de México, 1973 y Carla Verea Hernández, Ciudad de México, 1978).

Vista Aérea de la Ciudad de México XXIII (2006) de Pablo López Luz pertenece a una tradición visual que hace eco de la estética de la pintura paisajística mexicana. En la serie Terrazos, López Luz realiza tomas aéreas desde una avioneta que le permite retratar el paisaje de contemporáneo de la Ciudad de México. Aún con las condiciones de movimiento, velocidad y vibración, López Luz toma sus fotografías desde una altitud que nos permite observar estas vistas detalladas que exploran la topografía y el urbanismo, pero también hacen énfasis en la profunda modificación del territorio y retratan la expansión de la mancha urbana. La escala a la que está tomada Vista Aérea de la Ciudad de México XXIII,  hace que, en momentos, la imagen resulte en formas más abstractas y casi surreales: un sin fin de construcciones que pueblan las montañas y se extienden hasta perderse en el horizonte. 
En contrapunto, el dúo Lake Verea tiene una práctica de documentación más experimental que pone en duda cuestiones de autoría, técnicas y formatos y que, sin embargo, logra una documentación más personal e íntima. Las fotógrafas Francisca Rivero-Lake y Carla Verea han enfocado su investigación en el retrato de la arquitectura, Específicamente, se han centrado en retratar casas-habitación en México y en Estados Unidos. En la serie Paparazza moderna, el dúo utiliza cámaras análogas de diferentes formatos que intercambian durante una sesión en la que fotografían casas de arquitectos icónicos del modernismo. En esta búsqueda, hacen frente a la estrategia clásica de la documentación arquitectónica con tomas completas y controladas - grandilocuentes - de las fachadas. El dúo, por el contrario, se enfoca en captar detalles de las casas, fragmentos o rasgos que las hacen únicas, haciendo uso de la improvisación, la rapidez y el sigilo. En Paparazzas en acción (2013), vemos al dúo mientras fotografía la Guy C. Wilson House (1939) diseñada por Rudolph M. Schindler en Silverlake, California. La casa, que aparece en segundo plano, es el objeto de estudio pero documentar la acción en sí misma es el tema central de la fotografía.

En 2016 el MT realizó una exposición individual de Mario García Torres, curada por Sofía Hernández Chong Cuy. Se publicó un catálogo que contiene varios guiones de las obras presentadas en la muestra, entre ellas The Schlieren Plot. El libro también incluye un ensayo de la curadora sobre la obra de García Torres, así como un cuento de Luis Jorge Boone que funciona como discurso paralelo al trabajo del artista y a la misma exposición.

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