14.MAY.2020 / colección
The Schlieren Plot s.f [La trama Schlieren]
Mario García Torres (Monclova, Coahuila, México, 1975)
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Por: Andrés Valtierra - Curador asociado

La crítica suele describir a Mario García Torres como un artista conceptual, no sólo por los procesos inscritos en la realización de sus obras y por sus resultados finales, sino también debido a los intereses recurrentes de los que se ocupa. El grueso de su práctica escudriña figuras del arte conceptual de los años sesenta y setenta, considerando tanto el tipo de personajes en los que se han convertido como su trabajo. En ambos casos se ha concentrado en sucesos que figuran poco en las narrativas de la historia del arte. En general, se puede decir que García Torres tiene una marcada inclinación por lo que no existe materialmente, por lo que sobrevive únicamente a través de relatos subjetivos o que debe ser reconstruido a partir de material de archivo. Un enfoque muy preciso, y que quizás sea uno de los ejes medulares de su  trabajo, consiste en indagar las intenciones detrás de los gestos artísticos, así como ciertos desplazamientos que fueron necesarios para realizarlos, ya sean físicos,  personales, o simbólicos.

The Schlieren Plot (La trama Schlieren) es una película realizada hace algunos años y que actualmente forma parte de la colección del MT. García Torres ha dejado de fechar sus piezas, un ejercicio que busca volver ambiguo su contexto cronológico y extender la posibilidad de correspondencias a través del tiempo, tanto dentro de su propio trabajo como en relación al de otros creadores. The Schlieren Plot  muestra el recorrido que un personaje realiza por varios lugares de Texas. Se trata de un jardinero que trabaja en un museo, oficio que lo ubica en un espacio liminal en relación al arte: está en proximidad constante a éste pero existen barreras físicas. En principio, puede apreciar las piezas expuestas en el edificio y sus alrededores pero su relación más sustancial es con el exterior, con el clima y las condiciones atmosféricas.

Durante casi la primera mitad de la película, el motivo del viaje se mantiene como incógnita. El paisaje de Texas, según explica la voz en off que acompaña el recorrido del personaje, ha funcionado a lo largo de los años como repositorio de ideas, ilusiones y proyectos, tanto personales como colectivos. El jardinero atraviesa espacios urbanos para luego visitar tres paisajes específicos. Se trata de locaciones donde el artista Robert Smithson, una de las figuras centrales del Land Art, pensó realizar proyectos con el propósito de redirigir nuestra atención a superficies, situaciones y experiencias que normalmente pasan desapercibidas. Desde 1966 hasta el momento de su muerte en 1973, Smithson visitó Texas en repetidas ocasiones para estudiar puntos concretos donde llevarlos a cabo. De cinco piezas sólo una se completó y el resto existe sólo a través de bosquejos, documentación, textos posteriores y como idea. La película, por lo demás, no es un documental ni busca ser una pieza informativa sobre el artista estadounidense. La excursión del jardinero es, sobre todo, es una exploración de cómo nos relacionamos con lo inmaterial, cómo creamos sentido a partir de lo que sabemos que existe de alguna manera pero cuya presencia nos es inasible.

En 2016 el MT realizó una exposición individual de Mario García Torres, curada por Sofía Hernández Chong Cuy. Se publicó un catálogo que contiene varios guiones de las obras presentadas en la muestra, entre ellas The Schlieren Plot. El libro también incluye un ensayo de la curadora sobre la obra de García Torres, así como un cuento de Luis Jorge Boone que funciona como discurso paralelo al trabajo del artista y a la misma exposición.

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